VMware Cloud Foundation 9 (VCF): Todo lo que necesitas saber sobre la nueva versión
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Todo el mundo sabe cómo hacer un hello-world en Kubernetes. Muy pocos hablan de lo que pasa cuando lo corrés con carga real, en producción, con un equipo que tiene otras cosas que hacer.
Los tutoriales de Kubernetes hacen que todo parezca sencillo. En 20 minutos tenés un cluster corriendo, un deployment, un service, y la satisfacción de haber “aprendido Kubernetes”.
Lo que no te dicen es que ese cluster de tutorial y el de producción son dos cosas completamente distintas.
En un cluster de producción real, necesitás resolver problemas que los tutoriales no mencionan:
El “día 2” en Kubernetes es todo lo que pasa después de que el cluster está corriendo. Es operaciones, debugging, optimización de costos, gestión de capacidad.
Y es donde la mayoría de los equipos se encuentran sin las herramientas y el conocimiento necesario para operar bien.
Kubernetes tiene sentido cuando:
No tiene sentido cuando:
Después de operar clusters en producción durante varios años, lo que más diferencia los equipos maduros de los que sufren es la inversión en observabilidad y en runbooks.
Un cluster sin buenas alertas y sin procedimientos documentados para los problemas comunes es un cluster que va a generar incidentes en el peor momento posible.
La plataforma no es un fin en sí mismo. Es un medio para que los equipos de producto entreguen valor más rápido y con más confianza.
Si ese no es el resultado que estás viendo, vale la pena revisar si Kubernetes es la herramienta correcta o si la implementación necesita trabajo.
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